El precedente del Everton anticipa una dura sanción para el Manchester City

Foto: BBC News
Una comisión independiente ha declarado al Manchester City culpable de la mayoría de los 115 cargos disciplinarios presentados por la Premier League. La investigación constató la existencia de contratos simulados destinados a ocultar más de 830 millones de libras en financiación secreta. El fútbol británico se prepara ahora para la imposición de medidas disciplinarias sin precedentes en la historia de la competición.
Qué ha ocurrido
La resolución del caso llega tras un exhaustivo escrutinio llevado a cabo por el panel independiente, que concluyó la existencia de irregularidades contables reiteradas. Según la decisión emitida, la estructura societaria ideó tramas contractuales ficticias para encubrir la magnitud de los fondos inyectados en la entidad deportiva, superando ampliamente la barrera de los 830 millones de libras.
Como respuesta inmediata a las conclusiones publicadas, la representación del club se pronunció formalmente. La entidad subrayó estar "decepcionada y sorprendida por el dictamen de la comisión de la Premier League", manteniendo su negativa tajante respecto a cualquier incumplimiento de la normativa deportiva y contable vigente.
La directiva del club ya ha ratificado su intención de impugnar las conclusiones alcanzadas por el panel instructor. El Manchester City cuenta de plazo reglamentario hasta el 2 de octubre para presentar formalmente su recurso contra las conclusiones publicadas.
El precedente del Everton y la magnitud de la sanción
Para calibrar la dimensión del escenario disciplinario que se avecina, el referente jurídico ineludible en el torneo se encuentra en el proceso disciplinario aplicado al Everton. En noviembre de 2023, la entidad de Goodison Park sufrió una deducción inmediata de 10 puntos a causa de irregularidades relativas a las reglas de sostenibilidad económica.
Posteriormente, a raíz del recurso formal interpuesto por los dirigentes del Everton, la sanción quedó rebajada a seis puntos en la clasificación. Aquel procedimiento asentó un criterio normativo de peso: la vulneración de los límites financieros acarrea consecuencias deportivas directas y pérdida de puntos en la tabla, descartando que se salde con meras multas económicas.
La comparativa entre ambos expedientes pone de manifiesto una desproporción estructural incuestionable en los hechos juzgados. Si bien el castigo al Everton derivó de un descuadre financiero puntual valorado en decenas de millones, el caso del Manchester City acredita un circuito paralelo que rebasó los 830 millones de libras camuflados a través de patrocinios y contratos ficticios.
Esta asimetría en las magnitudes proyecta consecuencias deportivas notablemente más drásticas que las sanciones aplicadas a otros clubes de la liga inglesa. El marco estatutario de la competición no restringe el alcance de los fallos disciplinarios cuando se juzgan infracciones continuadas y estructuradas a lo largo de varios cursos.
Por qué es relevante
El desenlace de esta causa desencadena implicaciones de calado para el ecosistema del fútbol inglés. Diversos informes señalan que sobre la mesa de deliberación figuran medidas que van desde fuertes multas y deducciones históricas de puntos hasta el descenso de categoría y la retirada de ocho títulos logrados durante el periodo investigado.
Más allá de lo estrictamente deportivo, la resolución conlleva un impacto directo en el ámbito de la gobernanza institucional y el control corporativo. Se valora la posibilidad de que el futuro regulador independiente revoque la idoneidad para ostentar la propiedad a los gestores del club, consorcio liderado por el jeque Mansour desde la adquisición de la entidad en 2008.
La puesta en marcha de este organismo fiscalizador del deporte, prevista para 2025, coincide con la fase final del litigio y establece un nuevo rasero en las pruebas de aptitud para los propietarios de los clubes profesionales.
Qué sucederá ahora
El calendario procesal da paso a la fase de impugnación formal, con el 2 de octubre como fecha límite para que el club registre su alegato. Al mismo tiempo, sigue sin fijarse la fecha en que tendrá lugar la vista para determinar de forma concluyente las sanciones disciplinarias, en un trámite administrativo que podría prolongarse varios meses hasta dictar resolución definitiva.
Las repercusiones extradeportivas van más allá de los terrenos de juego y alcanzan la economía de la región. Andy Burnham ha exteriorizado públicamente su inquietud ante un hipotético distanciamiento de los accionistas que lideran el club.
El mandatario resaltó la repercusión global de las inversiones mantenidas a lo largo de los últimos ejercicios y declaró: "Me preocuparía mucho perderlos". Burnham incidió en el papel continuo que los inversores han desempeñado en el tejido de la ciudad y en la modernización de los recintos deportivos de Manchester.
Reescrito a partir de una noticia publicada por BBC News. Ver artículo original ↗
Traducción asistida por IA del artículo original en portugués. Leer en portugués